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martes, 26 de abril de 2011

EL DOLOR Y LA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL (Entrevista con Miguel A. Vallejo)


"Cualquiera tiene experiencia de que en determinadas condiciones somos más sensibles al dolor. Además, informar de dolor es un modo de quejarnos, de requerir ayuda. A veces el dolor, como percepción, recoge y vehicula aspectos que no son dolor, como el malestar, la ansiedad, el cansancio, etc., produciéndose una mezcla indiferenciada que el paciente puede entender como dolor, pero que responde a diversos motivos de índole biológica pero también psicosocial.

Una visión meramente biológica del dolor sólo es válida para cuadros bien definidos de clara etiología y con una evolución rápida. En el resto de los casos, la perspectiva psicosocial que se enuncia más arriba es imprescindible".

-LEER ENTREVISTA COMPLETA EN INFOCOP.

martes, 29 de marzo de 2011

NUEVOS RESULTADOS EN EL TRATAMIENTO DEL TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO


Se estima que se requieren cerca de 12 semanas de tratamiento psicológico para observar mejoras significativas en la sintomatología del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Sin embargo, un estudio reciente publicado en Molecular Psychiatry sugiere que la terapia conductual intensiva con inundación puede proporcionar resultados positivos en menos de 4 semanas y producir efectos a nivel biológico.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de obsesiones (preocupaciones y miedos irracionales recurrentes y persistentes que son experimentados como no voluntarios,) y/o compulsiones (conductas repetitivas que se realizan según determinadas reglas de forma estereotipada para controlar las obsesiones y reducir la ansiedad). Por lo general, las personas que padecen TOC reconocen la falta de sentido de la conducta compulsiva y no obtienen placer en llevar a cabo esta actividad, aunque les produzca un alivio inicial. Por ejemplo, la persona puede experimentar la necesidad urgente de realizar ciertos rituales como lavarse las manos o comprobar repetidamente que el horno está apagado o que la puerta de la vivienda está cerrada. Tanto las obsesiones como las compulsiones, son una fuente significativa de malestar para el individuo y pueden interferir notablemente en su funcionamiento social.

La terapia conductual y, específicamente una de sus técnicas llamada exposición con prevención de respuesta, ha demostrado buenos resultados en el tratamiento del TOC. Esta técnica consiste en exponer a la persona deliberadamente a las situaciones que tienen tendencia a estimular sus compulsiones (por ejemplo, ensuciarse las manos) y luego ayudarle a afrontar la ansiedad generada sin poner en marcha el ritual acostumbrado (por ejemplo, impedirle el lavado excesivo de las manos).

En el estudio, titulado "Rapid effects of brief intensive cognitive-behavioral therapy on brain glucose metabolism in obsessive-compulsive disorder" y dirigido por un equipo de investigación de la Universidad de California, participaron 10 individuos con TOC a los que se les sometió a una prueba de Tomografía por Emisión de Positrones (TEP) al inicio y a la finalización de un programa de tratamiento psicológico. La Tomografía por Emisión de Positrones (TEP) es una técnica no invasiva de diagnóstico e investigación por imagen capaz de medir la actividad metabólica del cerebro.

Durante un periodo de 4 semanas y con una frecuencia de 5 días a la semana, los participantes recibieron tratamiento de exposición con prevención de respuesta. Tras el tratamiento, los pacientes aprendieron a tolerar sus miedos y preocupaciones sin poner en marcha sus conductas compulsivas, mostrando mejoras significativas en los síntomas asociados al TOC.

Los resultados de las pruebas por TEP mostraron un aumento de la actividad del córtex cingulado anterior dorsal derecho, que está implicado en la reevaluación y supresión de las emociones negativas. Estos resultados se han observado también en personas con trastorno depresivo mayor que habían recibido tratamiento cognitivo-conductual.

Según los investigadores, estos resultados ponen de manifiesto la falsa dicotomía entre tratamientos biológicos y psicológicos para los trastornos mentales, ya que algunos tratamientos psicológicos, como en este caso la técnica de exposición, pueden tener un claro efecto biológico al cambiar el patrón de actividad cerebral, así como cambios conductuales y psicológicos.

UN NINO CON UNA LESIÓN MEDULAR vuelve a andar tras un programa de rehabilitación


Un sistema nervioso dañado, incapaz de ordenar a sus extremidades que den un solo paso ¿puede aprender a caminar de nuevo? Médicos de la Universidad de Florida creen que es posible recuperar capacidades perdidas en algunas lesiones medulares con la ayuda de la rehabilitación, y para demostrarlo han hecho público el caso de uno de sus pacientes: un niño que cuando sólo tenía 3 años recibió un disparo accidental mientras jugaba con un arma de fuego.

La bala entró por el tórax y se alojó entre sus vértebras cervicales. Sobrevivió al accidente, pero era incapaz de mover sus piernas. Aunque la médula no se había lesionado por completo, no podía caminar ni mantenerse en pie; tan sólo arrastrarse. Un intenso programa de entrenamiento, que consiste en reproducir la marcha fisiológica, logró que el pequeño volviera a caminar con la ayuda de un andador.

No apto para todos los casos

Sus médicos han decidido a hacer público este caso en la revista médica «Physical Therapy», tres años años después de que recuperara la capacidad de andar, Hoy tiene siete años y sigue caminando apoyado en su andador. «Este caso es la demostración de que las lesiones medulares severas pueden recuperarse con entrenamiento. Por desgracia no todos los niños pueden beneficiarse de esta de terapia o lograr los mismos resultados», explicó ayer a ABC Andrea Behrman, profesora del departamento de Fisioterapia de la Universidad de Florida.

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